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Calva Louise

Hace no mucho tiempo, el algoritmo de Tiktok me mostró algo interesantísimo. Era un video de una banda musical, en cuya descripción colocaba algo como: “Somos una banda multicultural de Venezuela, Francia y Nueva Zelanda, radicada en Reino Unido”. Lo cual me pareció bastante curioso.

En el video ponían un fragmento de su canción Con corazón, en el que hacían una transición de unas notas con estilo jazz a algo más estilo metalcore. Me gustó bastante, y antes de buscarlos en Spotify, vi algunos otros de sus Tiktoks. 

En un video mostraban un aparato muy ingenioso, el cual desliza un teclado en frente de la cantante, guitarrista y pianista, Jess Allanic. En otro mostraban algo aún más interesante: Jess mostrando como hace los efectos visuales de sus videos musicales utilizando Blender y Adobe After Effects. Y en otro, Jess está tocando cuatro en su canción Aimless.

Y así fue mi introducción a esta banda tan inusual y absurdamente infravalorada, Calva Louise. En este post contaré muchas de las cosas interesantes que descubrí de esta banda, y por qué me empezó a gustar tanto su música.

Historia de la banda

Estuve viendo algunas de las entrevistas con sus miembros y leyendo algunos artículos, y la historia de la formación de esta banda es digna de una película.

Jessica Allanic nació en París y creció en Nueva Casarapa, urbanización de Guarenas, en el Estado Miranda, de padre francés y madre venezolana. Cuenta que ambos son músicos, fans del rock y del metal. El padre de Jess le enseñó a tocar guitarra y piano, y desde niña Jess cantó y tocó en pequeños escenarios.

Desde pequeña a Jess también le gustaba pintar e inventar historias en su cabeza, cosa con la que me identifico (Me pregunto si el tráfico suburbano de Caracas activa la imaginación de los niños).

A los 15 años, después de mucho intentar, y con gran apoyo de sus padres, Jessica se dio cuenta de lo complicado que sería formar una banda de rock o metal en Venezuela, sobre todo con gente de su edad. Por esto se propone la meta de irse al Reino Unido, donde sabe que la cultura de la música en vivo y de las bandas de rock está bien arraigada. Pero primero logra convencer a sus padres de irse a Francia, aprovechando su nacionalidad francesa, y se muda a Ruan, en Normandía, región cercana a Inglaterra.

Ahí vivió temporalmente en un convento de monjas al lado de su colegio mientras sus padres rehacían sus vidas. Cuenta que en Venezuela no eran gente de muchos recursos, por lo que al no tener nada que perder, la decisión de irse del país tenía sentido.

En su colegio estilo Hogwarts, Jess tuvo dificultades por su nivel de francés y por ser extranjera. En Venezuela también le habían recalcado a veces que ella no era de ahí por ser de apariencia más europea, cosa con la que también me identifico. Con determinación buscó personas con las que tocar música, y ahí, en el colegio, conoció a Alizon Taho, francés que desde niño tocaba el chelo y eventualmente aprendió guitarra. 

Juntos, empezaron a tocar como un duo. Jess como cantante y guitarrista, y Alizon como bajista. En los años siguientes, con un carro viejo usado que Alizon compró, y con el apoyo de sus padres, el duo hizo múltiples viajes al Reino Unido. Entregaron muestras de CDs a múltiples clubes para tocar en vivo, y cuentan que tuvieron experiencias peligrosas, incluyendo robos y estafas.

Eventualmente conocieron al baterista neozelandés Ben Parker, quien se mudó al Reino Unido a los 14 años. Así, juntos formaron la banda Calva Louise.

Aunque suene raro, la historia de cómo se formó esta banda y la determinación de sus miembros me recuerda a los comienzos de los Mugiwara en One Piece.

La dinámica del grupo

Al igual que los Mugiwara, los tres miembros han formado una amistad inusual, multicultural y sólida, capaz de enfrentarse a cualquier problema. Al principio no eran capaces de entenderse el uno al otro, ya que Taho no sabía inglés, Parker no sabía francés, y Allanic hablaba ambos idiomas a la venezolana. De aquí la primera parte del nombre de la banda, “Calva”, inspirada en la obra “La cantante calva”, que trata el tema de la absurdidad del lenguaje y de no entenderse.

El liderazgo creativo de Allanic es la fuerza que dirige todo. La música no es solo una pasión, sino un medio que Jess utiliza para contar esa historia de ciencia ficción que ha desarrollado en su cabeza desde niña. Incluso ha dibujado y publicado algunos comics. No entraré en detalles sobre esta historia, porque es mejor experimentarla de primera mano. Solo diré que la protagonista, Louise, es la segunda pieza que le da nombre a la banda.

La falta de recursos ha llevado a Jess a ser autodidacta y aprender a editar sus propios videos con efectos especiales alucinantes y modelos hechos con Blender (¿Hay algo que esta chama no pueda hacer?). Hablo de efectos que, ante mis ojos no entrenados, parecen realmente profesionales, como en los videos de Tunnel Vision y de W.T.F. Nada que envidiar a una serie de Netflix. Para un video de cuatro minutos, hay más de dos meses de trabajo arduo.

Ben y Alizon a la vez actúan a su manera como recurso para también resolver problemas. El padre de Alizon trabajaba creando escenarios, por lo que creció viéndolo construir cosas de la nada en su taller. Por un tiempo se dedicó también a trabajar armando muebles, experiencia que además lo ayudó a aprender inglés rápidamente. Esta habilidad para resolver lo ha llevado a construir aparatos ingeniosos, como el característico teclado que se desliza. Este teclado permite a Jess transicionar entre guitarra y teclado de forma fluida sin perder tiempo o contacto con la audiencia. Taho además se dedica al control de sonido en los escenarios, lo cual aprendió también de forma autodidacta.

A su vez, Ben es al parecer muy sociable y capaz de conseguir cualquier elemento de escenario que Jessica le pida para poner en sus videos musicales. No importa si son carros viejos, vestuarios del siglo XVIII, o incluso, caballos.

Es incuestionable que parte del resultado artístico de esta banda es gracias al gran equipo que los tres forman.

La música

Allanic menciona múltiples artistas que la han inspirado, de múltiples géneros. Muchos para mi sorpresa, como Calle 13 o Simón Díaz. Otros más evidentes como System of a Down y Muse. Jess menciona que en el bus entre Guarenas y Caracas escuchaba System of a Down mientras el chofer ponía merengue, reguetón o vallenato, por lo que en su cabeza sonaba algo tipo “System of Merengue”.

Lamentablemente, en su primer álbum, Rhinoceros, las libertades creativas de la banda eran limitadas. Se les pedía no cantar en español ni gritar, por lo que el resultado fue un rock más Indie. Por esto, consideran que este primer álbum fue un borrador.

Afortunadamente, empiezan a ser más determinados en tomar control creativo. En sus álbumes siguientes, la banda añade elementos que los empiezan a caracterizar: letras en español e inglés; solos de teclado; mezcla de géneros, como música electrónica; contrastes elevados entre estrofas armónicas, disonantes y rudas; y últimamente, muchos ritmos latinos, notablemente venezolanos.

Personalmente, esta libertad creativa y contrastes casi absurdos y bipolares me fascinan. En esto destaca la canción El umbral. Son elementos presentes en bandas que me gustan como System of a Down, Maximum the Hormone, Fear and Loathing in Las Vegas, Diablo Swing Orchestra, Myrath, Babymetal, Dead by April y Eluveitie. Pienso que el metal es la base perfecta para añadir géneros distintos a la mezcla, y para crear ritmos disonantes y emocionantes.

Aunque yo no sé mucho de música, puedo destacar el amplio rango vocal de Jess, quien puede pasar de una voz dulce a guturales poderosos. La batería de Ben suena increíble, y también las partes de música electrónica añadidas por Alizon. Aunque me gustan todas las canciones de sus últimos dos álbumes, mis favoritas son sin duda Aimless y Lo que vale. Quizás subconscientemente porque los ritmos venezolanos son muy evidentes en ambas, pero las dos son piezas increíbles y muy únicas que muestran las mejores cualidades de la banda. No me sorprendería si terminan siendo mis canciones más escuchadas del 2026 en Spotify.

Algo que me pareció gracioso es que la letra de una de sus canciones, La corriente, se basa en Yo opino, canción de la maravillosa serie para niños chilena 31 Minutos. Esto demuestra que no hay límites a lo que puede alimentar el fuego de su creatividad.

Conclusión

Concluiré diciendo que Jessica Allanic es sencillamente una genio, una artista prodigio. En las entrevistas que vi de ella, y videos de shows en vivo, se nota en su cara risueña lo mucho que ama, a pesar de los grandes retos, dedicarse a esto. Da la impresión de ser una persona que está feliz con el largo y arduo camino que está atravesando. Esa pasión no solo inspira, sino que genuinamente irradia felicidad y me hace sentir orgullo de ella. Y no es de extrañar que haya sido como un imán que atrae a gente igualmente talentosa y determinada.

Siento felicidad y orgullo al ver a los Mugiwara crecer y progresar cada semana en One Piece con la determinación para cumplir sus sueños. Y de igual forma, sé que ver esta banda crecer, innovar y popularizarse en el futuro me dará un sentimiento parecido. No me cabe duda de que si Jess estuviera en el universo de One Piece, sería uno de esos individuos con Haki del Conquistador. Una persona con una rara combinación entre talento puro y duro, sueños grandes, y determinación inquebrantable.

Esta curiosa banda, con una trayectoria tan interesante, evidentemente va a tener un éxito imparable que ya está empezando poco a poco a agarrar tracción. Es simple cuestión de tiempo, y yo estaré orgulloso y emocionado de presenciarlo, al mismo tiempo que disfruto de la excelente música de Calva Louise.

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